La película “All The President´s
Men” (Todos los Hombres del Presidente, 1976) como el título de esta reseña lo
indica, está basada en hechos reales, y
la verdad el guion es tan complejo y la historia real tan inverosímil, que
parece mas trabajo de ficción y cualquier persona que no pudiera distinguir o
no tuviera el antecedente histórico, podría confundirse.
La película está basada en el libro homónimo escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, narra el trabajo periodístico que tienen que realizar este par de reporteros del Washington Post, (interpretados por unos Dustin Hoffman y Robert Redford en forma) para cubrir una nota en el 17 de junio de 1972, sobre un allanamiento de 5 hombres a un edificio en Watergate , y las consecuencias que este acto aparentemente sin importancia genera en la vida política la de la, hasta ese momento, nación más importante del planeta.
Es muy interesante el tema principal de la película, el cual es la integridad del reportero, que tiene que seguir la verdad por más increíble que pueda parecer. Algo muy interesante es que, mientras el libro narra toda la historia desde el atraco de Watergate hasta la renuncia de Nixon en 1974, en la película se enfocan solo en un fragmento de tiempo, vital para echar a andar la bola de nieve, y esto nos permite en los 138 minutos que dura la película, adentrarnos realmente en los procesos periodísticos que se debían hacer en esos momentos, que van desde llamadas telefónicas, hasta buscar fichas bloques de fichas bibliográficas en la Biblioteca del Congreso, algo que muy difícilmente se podría abarcar en una investigación de 2 años, además que podemos ver como los personajes de Hoffman y Redford crecen de ser unos reporteros “hambrientos” (término utilizado en la película) a ser los reporteros que a la postre, serían los ganadores del premio Pullitzer .
Otro punto muy importante en la película es el personaje de Ben Bradlee interpretado por el genial actor Jason Robards (quien a la postre se llevaría el premio de la Academia por esta interpretación), quien es el editor en jefe del periódico y aunque no tiene mucho tiempo de pantalla, aparece en momentos cruciales y además para darles la lección más importante a este par de reporteros : su trabajo es reportar hechos, no suposiciones, algo que sin duda deberían de aprender muchos “periodistas” en la actualidad, ya que en esta época actual es muy fácil sentarse en un escritorio o frente a una computadora y hacer todo tipo de elucubraciones sobre la vida de tal o cual país. Es muy fácil hacer conjeturas y todos las podemos hacer, pero lo importante sin duda es tener pruebas para sustentar tales comentarios.
Algo importante es la inmediatez con la que se generó la película. El libro fue publicado en 1974 y rápidamente los derechos los compró Wilwood Productions, casa productora de Robert Redford. Esto para aprovechar sin duda el ambiente que reinaba en la época, o siendo especulativos, para poder llevar este tema a la mayoría del pueblo norteamericano. En la misma película se comenta que la mayoría del país no sabía que era Watergate.
En la parte técnica, el trabajo realizado por el director Alan J. Pakula (Informe Pelicano, fallecido en 1998) es bastante sobrio y bien llevado, hay unos plano-secuencias muy buenas, que ambientado con los audios originales de la época, hacen que la película sea realmente efectiva, además de los departamentos de dirección de arte y sonido ganaron el Oscar en cada una de estas categorías. Él guion de William Goldman es impecable, y es lo que permite que los actores trabajen con la calidad que se ve en la película. Por el lado actoral, como comenté Hoffman y Redford en ese momento eran dos de los actores más cotizados de la época, Hoffman por su iconica actuación en “The Graduate” y “Midnight Cowboy”, y Redford por “Butch Cassidy and The Sundance Kid” y “The Sting”, además de la ya comentada actuación de Jason Robards.
En conclusión, la película “All The President´s Men” es un referente obligado sobre este tema que, aunque es una historia que haya sido contada hace 40 años, los temas siguen actuales y tan vigentes como hoy en día.
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