jueves, 21 de mayo de 2015

Las grandes aventuras de Mick

Era un miércoles en la tarde, la oficina, sin clientes. Nadie necesita un detective privado estos días- con estas palabras se presentaba Mick ante la juez. -al verla entrar a mi oficina, esa chica solo significaba problemas- exclamó ante el asombro de propios y extraños.

Mick Morales, el gran detective, continuaba dando su testimonio ante una audiencia, la cual, sabia de las grandes proezas que había hecho el célebre hombre a lo largo de su vida.
-¿Cómo se llama la chica?- preguntó la señora, visiblemente molesta por lo críptico de sus palabras.- ¿Acaso importa?- replicó él rápidamente, siguiendo con su declaración.-Ella llegó pidiéndome que buscara un objeto de gran valor, el cual había perdido en circunstancias misteriosas. Así que por una buena paga aunque, bueno, no hay mucha paga hoy en día para un hombre como yo, ¿entiende?-decía mientras se metía una goma de mascar en la boca.

-Mi investigación me llevó en un inicio al lugar de la desaparición, cuando una sombra se acercó de pronto- decía el hombre mientras se metía otra goma de mascar a la boca (odiaba que se le acabara el sabor)-algo que no parecía humano. Traté de seguir investigando, pero escuchaba sus gruñidos, acechando el lugar, así que le hice frente.  Saqué mi pistola, cuando rápidamente vi sus garras atacando directamente mi cuello. Era algo inhumano, pero sabía qué hacer para detenerlo, así que con mi pistola yo…- no terminó de decir, cuando la persona que escuchaba, harta de toda esta situación, lo detuvo de tajo.

-Señor Morales, está usted ante nosotros, explicándonos porque llega tarde a la escuela, y ,¿me está queriendo decir que no pudo llegar porque, recibió un ataque de, una bestia?- Un gato, señora, replicó el joven, mientras se metía la tercer goma de mascar- y le aseguro que era un gato muy gran-¿Y qué era esto tan importante como para llegar tarde, el día de el examen final?-interrumpió la maestra.

-El calcetín del uniforme de mi hermana, el cual es indispensable para entrar a esta fina institución- replicó el joven. -Pues no creo que sea una excusa, así que está usted reprobado del examen de matemáticas de 3er año. Ponga su asiento mirando hacia la esquina, esta usted castigado por el resto de la clase-
El joven acató la orden, mientras sus compañeros miraban con desaprobación este hecho, y proseguían con el examen. Pero el, sentado en su lugar, se disponía a escribir sus aventuras, las grandes aventuras de Mick.



Fin

(este cuento fue hecho para la materia de redacciòn)

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