Era un miércoles en la tarde, la oficina, sin clientes.
Nadie necesita un detective privado estos días- con estas palabras se
presentaba Mick ante la juez. -al verla entrar a mi oficina, esa chica solo
significaba problemas- exclamó ante el asombro de propios y extraños.
Mick Morales, el gran detective, continuaba dando su
testimonio ante una audiencia, la cual, sabia de las grandes proezas que había
hecho el célebre hombre a lo largo de su vida.
-¿Cómo se llama la chica?- preguntó la señora, visiblemente
molesta por lo críptico de sus palabras.- ¿Acaso importa?- replicó él
rápidamente, siguiendo con su declaración.-Ella llegó pidiéndome que buscara un
objeto de gran valor, el cual había perdido en circunstancias misteriosas. Así
que por una buena paga aunque, bueno, no hay mucha paga hoy en día para un
hombre como yo, ¿entiende?-decía mientras se metía una goma de mascar en la
boca.
-Mi investigación me llevó en un inicio al lugar de la desaparición,
cuando una sombra se acercó de pronto- decía el hombre mientras se metía otra
goma de mascar a la boca (odiaba que se le acabara el sabor)-algo que no
parecía humano. Traté de seguir investigando, pero escuchaba sus gruñidos,
acechando el lugar, así que le hice frente.
Saqué mi pistola, cuando rápidamente vi sus garras atacando directamente
mi cuello. Era algo inhumano, pero sabía qué hacer para detenerlo, así que con
mi pistola yo…- no terminó de decir, cuando la persona que escuchaba, harta de
toda esta situación, lo detuvo de tajo.
-Señor Morales, está usted ante nosotros, explicándonos
porque llega tarde a la escuela, y ,¿me está queriendo decir que no pudo llegar
porque, recibió un ataque de, una bestia?- Un gato, señora, replicó el joven, mientras
se metía la tercer goma de mascar- y le aseguro que era un gato muy gran-¿Y qué
era esto tan importante como para llegar tarde, el día de el examen
final?-interrumpió la maestra.
-El calcetín del uniforme de mi hermana, el cual es
indispensable para entrar a esta fina institución- replicó el joven. -Pues no
creo que sea una excusa, así que está usted reprobado del examen de matemáticas
de 3er año. Ponga su asiento mirando hacia la esquina, esta usted castigado por
el resto de la clase-
El joven acató la orden, mientras sus compañeros miraban con
desaprobación este hecho, y proseguían con el examen. Pero el, sentado en su
lugar, se disponía a escribir sus aventuras, las grandes aventuras de Mick.
(este cuento fue hecho para la materia de redacciòn)
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